CASA RURAL

El Molino Blanco

Nuestro molino es el más grande de los cuatro molinos de agua que aun se conservan a los pies de la sierra Cebollera. Estos molinos eran el centro económico de la zona de “El Valle” como se denomina a este espacio de verdura dentro de la árida estepa Castellana.

Este molino ha estado en manos de la familia desde los albores del siglo XVIII, según se relata y ha sido restaurado y ampliado en el año 2000.

Se conservan como en el pasado, el cárcavo que alimentaba el agua al molino y la que aun sigue pasando y una red de caceras alrededor del prado por donde también circula el agua. El agua es tomada del río Razoncillo. Este pintoresco río de montaña, al llegar al paraje conocido como “ La Enderezadera” bordea directamente la propiedad durante casi 100 metros permitiendo acceso privado a sus hermosas costas y árboles.

Al ver el río en primavera desde el puente que limita la propiedad se puede ver algún olmo al que “con las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas le han salido”.

La casa esta distribuida en tres plantas: en la planta baja se encuentra un gran recibidor con suelo y paredes de piedra y un inmenso salón presidido por una gran chimenea castellana y su caldera. Es, en esta habitación, en la que antiguamente se molía el grano para la harina. Tiene además una cocina completamente nueva e independiente y un comedor de dos ambientes, uno de ellos con salida al porche cubierto y la barbacoa con vista al gran prado y la sierra. Esta planta se completa con una habitación doble y un baño completo.

En la primera planta tenemos tres habitaciones dobles, una de ellas de matrimonio (con vistas al río) y un baño completo. La habitación del frente tiene un pintoresco balcón con vista a un gran prado.

En la tercera planta hay una habitación de matrimonio abuhardillada que fue amueblada nuevamente este año, que cubre toda la superficie del ala este del Molino. Esta buhardilla tiene un gran ventanal y es la mas romántica de la casa.

La casa dispone 7000 metros cuadrados cerrados con piedra seca y que linda en 100 metros con el río de montaña. Es a estos prados que da el gran porche con barbacoa.

Se conserva aun la piedra de moler del Molino, reciclada como una mesa de aperitivo en lo que era el jardín delantero de la propiedad.

En resumen, una extensa casa rural que permite alternar ambientes habitables con múltiples paisajes en un contexto de tranquilidad absoluta.