PUEBLOS DEL VALLE

Valdeavellano de Tera

Pasear por Valdeavellano de Tera es sumergirse en un pasado ganadero, en el que se mezclan el sonido del agua que corre por sus fuentes, regachas y lavaderos con la elegancia de de las las fachadas encaladas y construcciones de indianos y con la sobriedad de sus edificios religioso como las ermitas y la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Paz, de esperanzador nombre.

Valdeavellano de Tera se encuentra en el centro de la comarca conocida como El Valle, una de las más septentrionales de la provincia de Soria, a 1.121 metros de altitud.

Es un valle característico, de ahí su nombre, enclavado en la vertiente Sur de la Sierra de Cebollera (2.142 metros), que pertenece al Sistema Ibérico. Coincide casi exactamente con el del río Razón y sus tributarios, situados en la cabecera de la cuenca del Duero.

Además de unas rutas locales por el término municipal de Valdeavellano de Tera, proponemos al visitante algunas de las muchas rutas e itinerarios posibles por nuestra comarca de El Valle y zonas cercanas a la misma. Son rutas abiertas y de gran belleza que tienen un común denominador: el paisaje y el paisanaje.

Para llegar a Valdeavellano de Tera desde Soria se pueden utilizar dos rutas que se diferencian muy poco en el recorrido, de unos 28 y 34 kilómetros respectivamente.

La primera consiste en tomar la N-111 que lleva de Soria a Logroño y aproximadamente en el kilómetro 244, transcurridos unos 18 desde Soria, se toma la carretera autonómica SO-820, en dirección oeste, que nos introduce directamente en El Valle. Esta es la ruta más utilizada por los habitantes de la comarca, y pasa por Tera y Rollamienta hasta llegar a Valdeavellano de Tera.

La segunda alternativa es llegar a El Royo desde Soria capital por N-234 en dirección Burgos. A 10 kilómetros de Soria tomar el desvío que lleva a dicho pueblo por la carretera SO-800 y desde éste por la SO-820, atravesando un pequeño puerto y pasando por Sotillo del Rincón hasta llegar a Valdeavellano de Tera.

FIESTAS

Las fiestas de la Virgen y San Roque son las principales de la localidad, casi cinco días en los que los actos festivos tienen gran arraigo, empezando por el discurso desde el Ayuntamiento el día 14 de agosto, dado cada año y normalmente con mucha emotividad por algún vecino del pueblo tras lo que sigue “el baile”, o como se llama ahora, la verbena, que antaño, cuando no eran tan habituales estos actos, gozaba de gran fama en la provincia.

El día 15 es el día de la Virgen, el día grande; el día 16 se dedica a San Roque, al que también se procesiona y por la tarde los mozos de la localidad salen a pedir “la gallofa” casa por casa.

El día 17, San Roquito, la fiesta se traslada a la ermita de la Virgen de las Espinillas y por la tarde, solteros y casados se van a sendos prados a merendar, bajando juntos y bailando hasta el pueblo para concluir la fiesta.

El 2 de febrero se celebra la festividad de San Blas, que en los últimos años reparte sus actos entre lo religioso, lo musical y lo gastronómico, pues ya casi es tradición su concurso de tortillas y postres.

El primer jueves de junio , cerca ya del verano, se celebra una festividad de pasado pastoril, en la que el acto principal es una misa y romería hasta la ermita de la Virgen de las Espinillas, en cuyos alrededores se come y pasa una jornada de hermandad entre todos los vecinos.