PUEBLOS DEL VALLE

Villar del Ala

Villar del Ala se encuentra precisamente en un ala del Valle, mirando a la Sierra de Carcaña. Se accede a él cruzando un puente, ahora totalmente renovado, por donde pasa el rio Razón.

Se han encontrado yacimientos con restos de cerámica y otros utensilios como puñales o puntas que se pueden datar en la Edad de Bronce, pero el descubrimiento más importante fue una estatua-menhir de en torno al 850 a.C., en la que se encuentra labrada una tosca figura humana, y que actualmente está en el Museo Numantino de Soria.

También en el término municipal se hallaron estructuras de castros circulares y un posible templo monástico; Las Ruinas de la Casa del Molino.

Destaca la iglesia de San Salvador y la ermita de San Martín en el despoblado de Aza, así como las casonas de piedra típicas de la comarca.

Villar del Ala cuenta con 1176 hectáreas de extensión y una altitud de 1150 m. sobre el nivel del mar. Se encuentra a una distancia de 28 km de la capital soriana desde la que se accede por la N-111 tomando el desvío en la SO-820 y finalmente la SO-6114. Se accede a él cruzando un puente, ahora totalmente renovado, bajo el que pasa el río Razón.

En los alrededores podemos encontrar diferentes variedades de plantas aromáticas como tomillo, malva y manzanilla y  árboles entre los que se encuentran enebros, robles, sabinas, acebos, fresnos…

Es importante actualmente la recolección de setas de cardo en otoño. Su economía está basada en la agricultura, construcción, comercio, ganadería lanar y bovina.

El clima se corresponde con la tipología del resto de la provincia con inviernos fríos y largos con fuertes heladas y veranos cálidos y cortos. Los otoños suelen ser lluviosos y hacen su primera aparición las nieves.

FIESTAS

El  23 y 24 de Agosto que se celebra la novena a San Roque, hacen una hoguera y bailan alrededor de ella al son de los gaiteros.

La tradición oral nos relata que una epidemia de cólera a principios de siglo hizo estragos en todo El Valle, respetando tan solo este lugar. Es por ello que profesan gran devoción a San Roque, al que celebran casi todas las fiestas durante el mes de agosto.

El día 16, hacen una bonita procesión en la que subastan rollos y los banzos portadores de la imagen. Luego se bebe vino en vasos de plata.